25 dic. 2011

Después de un rato insistiendo, Reita dejó de golpear aquella puerta.
 -Solo dime que estás bien-dijo con voz suplicante el rubio.
 -Estoy bien y ahora déjame-contestó Uruha golpeando repetidas veces su cabeza contra la puerta.
 -Si necesitas lo que sea…me sigues teniendo…-y diciendo aquello Reita se alejó por el pasillo.
 Aquellas palabras solo hicieron llorar más a Uruha. A veces preferiría no sentir, como cuando era un niño, como cuando era un adolescente. Esa apatía era tan agradable, su corazón siempre estaba tan intacto…Por que lo cierto es que sentir era la peor cosa de este jodido mundo, y pensando aquello Shima se dejó escurrir por la madera hasta que se quedó tirado en el suelo, de cualquier manera, llorando desconsoladamente sin saber muy bien por que el maldito de Yuu no salía de su atribulada cabeza.

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